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11.6.09

CRÓNICA

Os dejo la crónica del pasado concierto de fin de temporada que hicimos en Madrid, es de Antonio Mingarro, y dice asÍ:

Alejandro Martínez cierra su temporada en el B8

Las noches que anticipan el aroma de verano tienen sus ventajas e inconvenientes. De un lado, crece y acompaña más tiempo la luz, que invita a no esconderte y a buscar el regalo de saludar la noche con otro espíritu. Y de otro, andan los músicos que deciden, con toda la razón del mundo tras seis meses intensos, tomarse un ganado respiro. Ese es el caso de Alejandro Martínez, que apenas 20 días después de su último concierto, ha vuelto a llenar el Barcelona 8 con la electricidad de sus teclados, su cariño, su cercanía y una sonrisa eterna que le acompaña…

La fórmula de Alejandro esta noche era la habitual, con el aderezo feliz de venir apoyada por Rockola. A su lado, Cristian Chiloé, que es todo un “showman en la batería. Más allá, Mario “Menso” Raya en el bajo, callado, con pinta apocada y de músico de suburbio, pero que esta noche ha estado realmente virtuoso. Y luego, a ratos, amig@s que se suben a ofrecer su talento en canciones singulares. Esta noche, por ejemplo, lo ha hecho Jorge Velo, que ha transformado en rockera la “Boca loca”. Y también mi compi de carrera Miguel Dantart, más tigre que triste, más amigo que otra cosa y más músico que periodista, por suerte para la buena música.

Por supuesto, como cumpliendo un rito necesario, la voz brutalmente suave y convincente de Lucía Caramés ha estado para cantar el “contigo”, acompañando a Alejandro de forma reconfortante, como si en los 3 minutos de melodía, lo de fundirse e intercambiarse pentagramas fuera una oración. Y al final, por desgracia sólo en un par de canciones, se ha brindado el violín de Marino Saiz, ese profesor de instituto que domina de tal manera la música de cuerda, que siembra en el corazón una sensación inmejorable y remata cualquier barrera contra el hastío…

Las vacaciones de Alex, insisto, son merecidas, pero fastidiosas. Ahora le hemos tenido dos veces tocando en menos de un mes, pero el “mono” no llegará más allá de julio. Y entonces, probablemente ande dando vueltas a cómo llevar a otro plano ese empeño de acercar a la música los versos de Jaime Gil de Biedma. Se encerrará allá donde esté para ir preparando el disco que sucederá los “Orgasmos Modernos”, paseará por las calles de Barcelona, Gavá y otros rincones que sólo el azar sabe cuáles son. Y mientras tanto, a much@s nos hará falta su energía y tendremos que recurrir a youtube o a sus discos para tratar de calmar la necesidad sobrevenida…

Personalmente, creo que Alejandro es el músico que más y mejor ha evolucionado en estos últimos meses. De sus conciertos de hace un año al de hoy mismo, hay una progresión clara de madurez y aplomo tanto en formas como en fondo que refleja al músico que, sin perder esencias, está sabiendo llegar a su mejor momento. Además, qué demonios, lo confieso con todo el corazón: le he agarrado un cariño enorme a este tipo por su manera natural de hacer las cosas, por su cariño, por su tremenda sensibilidad y por la evidencia de que todo ello es clave en su talento. Las noches con aroma de verano pueden ofrecer toda la luz del mundo, pero echaré de menos la que Alejandro proyecta con sus virtudes cuando canta y te abraza. En septiembre, no lloraré como los amantes que temen al otoño. Cualquier frío es calor si el castigo devuelve a Alejandro tocando en el Barcelona 8. Cualquier síndrome de depresión en el regreso es el mejor espejo en que reflejarse si se apoya en su ilusión…













besos!

3 comentarios:

Marian dijo...

Olé!

;)

Un besísimo, guapo!

Romano dijo...

Muy buena crónica como nos tiene acostumbrados Antonio,,,

La subo a mi blog con vuestros permisos,,,

Abrazos transoceanicos,,,

sonada dijo...

un motivo más para tener el alma apenada por no haber podido estar en esa noche tan especial.
dosificaremos la esencia de Àlex que tenemos en nuestro poder para sobrellevar los días de sequía.
me alegro que la gente de bien suba hacía arriba por caminos queridos y sobretodo, CURRADOS.
feliz verano!